Un sábado por la mañana, durante un campus, un portero de diez años encaja tres goles en pocos minutos. El problema no es técnico: corre, se estira, se entrega. Pero en cada situación su cuerpo no está preparado. Ante un disparo lejano, está agachado. Ante un mano a mano, está de pie con los brazos pegados al cuerpo. El entrenador puede repetir las consignas todo lo que quiera: el niño se pierde en un torrente de palabras: "baja tu centro de gravedad", "abre las palmas", "adelanta el pie de apoyo".
Fue esa mañana cuando nació una idea sencilla: ¿y si sustituimos esas largas explicaciones por una sola cifra? "Posición 2". El niño sabe de inmediato dónde colocar el cuerpo, las manos y la mirada. Ese es el origen del sistema de las 5 posiciones, una metodología propia de la Academia Aureak, afinada temporada tras temporada y todavía en evolución.
La idea central de este sistema se apoya en un principio que las ciencias del movimiento llaman disociación cognitivo-motriz: cada postura condiciona no solo el cuerpo, sino también el estado mental. Cuando un portero adopta la posición correcta, su cerebro prepara automáticamente la reacción correcta. Ya no le pedimos a un niño que piense en diez elementos a la vez; le damos un lenguaje breve y visual que su cuerpo entiende al instante. Las metáforas animales y visuales (T-Rex, Dragón, Robot, Muro, Cruz) funcionan como un atajo mental, sobre todo con los más pequeños.
La posición 1 se adopta cuando un jugador golpea desde lejos, por ejemplo en un penalti o en un disparo desde veinte metros. El objetivo es claro: blocar limpiamente el balón y, si hace falta, generar un desplazamiento lateral.
El centro de gravedad se mantiene alto, el portero está grande en su posición. El desplazamiento parte de la cadera y los hombros, y las manos siguen el movimiento. Ambas manos trabajan juntas, listas para formar una copa alrededor del balón. La actitud es ofensiva: "quiero ese balón, voy a buscarlo". Con los niños hablamos del T-Rex: erguido, imponente, con los brazos extendidos por delante del cuerpo.
La posición 2 es la del duelo clásico, el uno contra uno frente al atacante. La referencia visual es Thibaut Courtois: cuerpo bajo, palmas de las manos hacia delante, mirada fijada en el balón.
La clave técnica aquí es la disociación segmentaria. A diferencia de la posición 1, donde las manos funcionan en espejo, la mano izquierda y la derecha se vuelven independientes. No trabajamos la estirada pura: afilamos los reflejos, usamos los brazos, los pies, todo el cuerpo para contrarrestar un disparo a menudo potente y cercano. El niño se convierte en un Dragón: vigilante, compacto, listo para morder.
Entre la posición 1 y la posición 2 existe una zona gris: el jugador ha entrado en el área, el ángulo ya está reducido, pero todavía está demasiado lejos para un duelo real. Es la posición dragón-robot.
Los brazos forman un ángulo recto de 90 grados y las piernas están más separadas que en la posición 1. El cuerpo está como listo para correr, nunca estático. A los niños les encanta la imagen del Robot: articulado, cuadrado, reactivo. Esta posición intermedia es esencial porque enseña al joven portero a leer la distancia en lugar de aplicar mecánicamente una única postura.
La posición 3 se activa cuando el jugador está muy cerca: menos de tres metros en un adulto, menos de dos en un niño. A esa distancia, el atacante ya no puede elegir realmente su ángulo; solo puede disparar contra el portero o a través de él.
El objetivo pasa entonces a ser hacer el muro. Se baja todo el cuerpo, se acerca lo más posible al balón y se cierra cada ángulo: entre las piernas (lo que llamamos "la puerta"), por los dos lados y por arriba. El arte de la posición 3 consiste en no dejar al jugador ningún espacio libre.
Cuando la situación es aún más ajustada, el portero pasa a la versión extrema: la Cruz. Brazos abiertos, piernas abiertas, el cuerpo forma literalmente una cruz sobre el suelo para cubrir la mayor superficie posible.
El ejemplo más célebre es la parada de Damián Martínez a Kolo Muani en los últimos instantes de la final del Mundial de 2022 entre Francia y Argentina. Esa parada, ya legendaria, ilustra exactamente la lógica de la posición 3 deslizada: cuando falta tiempo, se forma la cruz.
La posición 4 es específica de los centros. Prepara el cuerpo para dos cosas a la vez: la toma de información (dónde está el balón, dónde están los atacantes, dónde están los defensas) y el desplazamiento rápido, a menudo lateral, para blocar o despejar de puños el balón aéreo.
Es una postura de lectura: el portero no está clavado, está listo para decidir. En los más pequeños suele ser la posición más difícil de adquirir, porque exige mirar a otro sitio que no sea el balón y anticipar una trayectoria por el aire.
La posición 5 se adopta cuando se juega un balón por detrás de la línea defensiva. El portero está de pie, alto sobre sus apoyos, listo para explotar hacia delante. La colocación de los pies es precisa: si el balón viene de la izquierda, el pie derecho va delante; si viene de la derecha, el pie izquierdo va delante.
Pero el verdadero trabajo de la posición 5 es mental. El niño aprende a no mirar únicamente el balón: observa la línea defensiva, las carreras de los atacantes, y debe conocer la regla del fuera de juego para saber qué balones tiene que salir a buscar. Con los porteros mayores vamos más lejos: leer los desmarques de los atacantes para salir en el momento justo, ni demasiado pronto ni demasiado tarde.
El sistema de las 5 posiciones no es una rejilla rígida. Es un lenguaje común entre el entrenador y el portero, un código breve que sustituye las largas explicaciones en mitad de una sesión. Cuando un entrenador grita "posición 2" desde la banda, el niño no necesita traducir: su cuerpo ya lo sabe.
Este método es propio de la Academia Aureak. Se ha construido en el campo, se ha corregido temporada tras temporada y seguirá evolucionando. El fútbol cambia, los atacantes también, y dentro de diez años algunas posiciones se habrán afinado o completado. Lo que no cambiará es la idea de partida: dar a los jóvenes porteros una herramienta sencilla y visual para transformar una situación confusa en una reacción clara.
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